Por que no debes intentar cambiarme!

Te di lo que me pediste, y aun no estas conforme, el problema es que para complacerte tuve que matar una parte de mi mismo, he cambiado, lo siento, no se si volveré a ser el mismo.

Lo que pasa es que los animales salvajes en cautiverio sufren y solo piensan en lo que quedo atrás, recordando su estado natural, extrañando y añorando su preciada libertad. Es que a un animal salvaje puedes darle alimento, medicamentos, aseo, una casa, aun así enfermaría y moriría porque no lo has dejado ser lo que realmente es.

El instinto de todos es vivir y el del salvaje es escapar porque sabe que preso moriría.

Si realmente amas debes aprender a apreciar y verlo en su entorno, en su ambiente y forma natural, es alli donde es bello.

El canto del ruiseñor no es igual si esta enjaulado que libre, la aleta de la orca pierde su fuerza y esplendor cuando la ballena esta en una piscina, el rugido de un leon en un zoológico es nada en comparación con el que hace en la selva africana.

Al querer cambiarme me perderás, no porque rompa nuestra relación sino porque me volvería un hombre diferente del cual te enamoraste, te gusta mi sonrisa, mi alegría  mi humor,  todo eso se iría poco a poco pero se iría igual.

Te invito a conocerme! conóceme!

Amo lo natural desde la playa, hasta las montañas, desde cultivar las plantas hasta hacer el amor a la intemperie.
Se apreciar la belleza de una mujer al natural, sin tintes de cabello, ni lentes de contacto, ni cirugías estéticas, ya que la belleza de la mujer radica en su trato, cariño, comprensión y respeto.

Me encanta viajar sin pensar en el destino, ni que hare al llegar, si disfruto el viaje andaré lento ya que ese es mi placer, no importa si voy en vehículo o camino, lento me moveré para disfrutar mejor de la compañía;  si no intentare por todos los medio acabar el vieje y llegar rápido al destino.

Me gusta conversar con toda la gente, me es interesante saber que piensan los demás, y es que no solo me gusta saber de la gente sino que ellos sepan de mi, para mi es importante es que si escuchan algo malo de mi persona tengan la confianza de preguntarme directamente, sin titubeos., que me vean como un amigo.

Me gusta hacer deporte y ejercitarme, sudar, esforzarme y ganar, Me gusta bailar, desde una discoteca hasta con el solo sonido de mi celular, no necesito de una pista de baile llena para bailar, abrazar y besar, porque cuando bailo el resto del mundo no existe solo existe quien tengo al frente.

Me gusta reír, desde la travesuras de un niño y chistes feministas hasta el humor negro.

Así soy yo, aventurero, loco, divertido, apasionado.
No me gusta ir a un lugar y quedarme en casa, sin ir a saludar a mis amistades,
No me gusta ir a un lugar cerca de la playa y no disfrutar de ella
No me gusta esperar a que haya una ocasión para ir a bailar, yo bailo cuando quiero y donde me nazca
En una discoteca no me gusta esperar que una pista de baile se llene para bailar.
Odio las discusiones, Detesto que me digan que no, sin un motivo claro.

Para mi lo mas importante es la felicidad y la tranquilidad, mía y de los míos, y quito del medio lo que me obstaculiza tener esa felicidad,
o la felicidad de los míos, y eso incluye que si alguien no es feliz por mi, yo mismo me hago a un lado, para su bienestar.

Espero ahora me conozcas mejor y que podamos ser felices juntos, y si no se puede, entonces seamos felices separados, pero felices!

Felix Enrique

Anuncios

Deja un comentario

Archivado bajo Para JJW

Persistiré hasta alcanzar el éxito. (El Vendedor mas grande del Mundo)

Persistiré hasta alcanzar el éxito.
En el Oriente los toros jóvenes son puestos a prueba en cierta forma para la corrida en la
plaza. Estos toros son traídos a la plaza y se les deja atacar al picador que los pica con una lanza. La bravura de cada toro se calcula entonces con cuidado, según las veces que  demostró su disposición de embestir a pesar de la picadura de la lanza. De aquí en adelante reconoceré que todos los días la vida me pone a prueba en igual forma. Si persisto, si sigo probando; si continúo embistiendo, alcanzaré el éxito.

Persistiré hasta alcanzar el éxito.
En este mundo no nací en derrota, ni el fracaso corre por mis venas. Me abstendré de escuchar a aquellos que lloran y se quejan, porque es una  enfermedad contagiosa.

Persistiré hasta alcanzar el éxito.
Los premios de la vida se encuentran al fin de cada jornada, y no cerca del comienzo, y no
me corresponde a mí saber cuantos pasos son necesarios a fin de alcanzar mi meta. Puede  aún sobrecogerme el fracaso al dar mi milésimo paso, y sin embargo quizá el éxito se oculte  detrás del siguiente recodo del camino. Jamás sabré cuán cerca estoy del éxito a menos que doble la esquina. Siempre daré un paso más. Si ese no es suficiente daré otro y aun otro. En realidad, un paso por vez no es muy difícil.

Persistiré hasta alcanzar el éxito.
De aquí en adelante consideraré el esfuerzo de cada día como un golpe de la hoja del hacha contra un poderoso roble. El primer golpe quizá ni cause temblor en el árbol, ni el segundo ni el tercero. Cada golpe en sí mismo quizá sea insignificante y al parecer sin consecuencia. Y sin embargo como resultado de golpes endebles, el roble finalmente se tumbará. Y así con será mis esfuerzos de hoy.

Persistiré hasta alcanzar el éxito.
Jamás aceptaré la derrota y borraré de mi vocabulario palabras o frases como abandono, no puedo, imposible, improbable, fracaso, impráctico, sin esperanzas y retirada.. Trabajaré y aguantaré. Pasaré por alto los obstáculos, y mantendré fijos los ojos en las metas por encima de mi cabeza.

Persistiré hasta alcanzar el éxito.
Persistiré, persistiré, persistiré de nuevo. Cada obstáculo que se me presente, lo consideraré como un mero rodeo en el camino que me lleva a la meta, y un desafío a mi profesión. Persistiré y desarrollaré mis habilidades como el marino desarrolla las suyas, aprendiendo a dominar la furia de cada tormenta.

Persistiré hasta alcanzar el éxito.
Tampoco permitiré que los éxitos del ayer me hagan caer en el sopor de la complacencia del  hoy, puesto que este es el gran fundamento del fracaso. Me olvidaré de los acontecimientos  del día que ha pasado, ya fuesen buenos o malos y saludaré el nuevo día con confianza de que este será el mejor día de mi vida.

Deja un comentario

Archivado bajo Superacion

Una mejor manera de vivir. Og Mandino

 

Regla Número Uno: Hay que considerar lo bueno que uno tiene. Una vez que uno se da cuenta de lo valioso que es y de cuantas cosas positivas tiene a su favor, las sonrisas volverán, saldrá el sol, sonará la música y uno podrá finalmente avanzar hacia la vida que Dios le señaló… con gracia, fuerza, valor y confianza.

Regla Número Dos: Hoy, y todos los días, uno debe dar más de lo que le pagan por hacer. La victoria del éxito se habrá ganado a la mitad cuando uno aprenda el secreto de dar más de lo que se espera en todo lo que uno hace.

Andrew Carnegie dijo que había dos tipos de personas que nunca lograban mucho en la vida. Una es la persona que no quiere hacer lo que le dicen que haga, y la otra es la persona que sólo hace lo que le dicen que haga.

Regla Número Tres: Cada vez que se cometa un error o se haya sido abatido por la vida, no hay que quedarse demasiado tiempo pensando en ello. Los errores son la forma en que la vida le enseña a uno. La capacidad de cometer errores ocasionalmente es inseparable de la capacidad de lograr las propias metas.

Regla Número Cuatro: Uno debe premiar siempre sus largas horas de trabajo y afán de la mejor manera, rodeado de su familia y amigos.

Regla Número Cinco: Hay que levantar este día sobre una base de pensamientos agradables. Uno no debe preocuparse nunca por ninguna imperfección que uno tema que pueda impedir su progreso. Hay que recordar, tan seguido como sea necesario que uno es hijo de Dios y que tiene el poder de alcanzar cualquier sueño si eleva sus pensamientos

Regla Número SeisSiempre hay que dejar que las propias acciones hablen por uno, aunque todo el tiempo hay que estar en guardia contra las terribles trampas del falso orgullo y la vanidad que puede detener el propio avance.

Regla Número Siete : Cada día es un don especial de Dios, y si bien es posible que la vida no siempre sea justa, uno no debe dejar nunca que las penas, las dificultades y las desventajas del momento envenenen la actitud y los planes que uno tiene para sí mismo y su futuro. No se puede ganar si se lleva puesta la fea capa de la autocompasión con toda seguridad ahuyentará cualquier oportunidad de éxito. Nunca más. Hay una mejor manera.

Regla Número Ocho: Uno nunca debe llenar sus días ni sus noches con tantas nimiedades y cosas insignificantes como para no tener tiempo de aceptar un verdadero reto cuando éste se presente. Un día meramente sobrevivido no es ocasión de festejo.

Regla Número NueveHay que vivir este día como si fuera el último de su vida. Hay que olvidar las derrotas del ayer y no tomar en cuenta los problemas del mañana. Es todo lo que se tiene. Uno debe hacer de este día el mejor de su año. Las palabras más tristes que uno podría pronunciar son: “Si pudiera volver a vivir mi vida…” Hay que tomar la batuta ahora. ¡Y dirigir con ella! ¡Este es su día!

Regla Número Diez: A partir de hoy, uno debe tratar a todas las personas que encuentre, sean amigas o enemigas, conocidas o extrañas, como si fueran a morirse a medianoche. No importa qué tan trivial sea el contacto, Hay que brindar a cada persona toda la atención, amabilidad comprensión y afecto que uno pueda mostrar, y hay que hacerlo sin pensar en ninguna recompensa. Su vida nunca volverá a ser igual.

Regla Número Once:  Hay que reírse de sí mismo y de la vida. No con el ánimo de burlarse ni de autocompasión plañidera, sino como un remedio, como un medicamento milagroso, que le mitigará a uno el dolor, le curará la depresión y le ayudará a poner en perspectiva la derrota aparentemente terrible del momento.

Regla Número Doce: Nunca deben descuidarse los detalles, ni escatimarse ese esfuerzo adicional, esos cuantos minutos de más, esa palabra suave de alabanza o agradecimiento, esa entrega de lo mejor que uno puede hacer. No importa lo que los demás piensen, pero sí es de primordial importancia lo que uno piensa de sí mismo. Usted nunca podrá hacer lo mejor, que debería ser siempre su rasgo distintivo, si está tomando atajos y evadiendo responsabilidades. Usted es alguien especial. Debe actuar como tal. ¡Nunca deben descuidarse los detalles!

Regla Número Trece: Hay que recibir cada mañana con una sonrisa. Uno debe considerar el nuevo día como otro regalo especial de su Creador, otra oportunidad dorada para completar lo que uno no pudo concluir ayer. Hay que motivarse uno mismo.

Regla Número Catorce: Uno logrará su gran sueño, un día a la vez, así es que hay que fijar metas para cada día – no proyectos largos y difíciles, sino tareas que lo llevarán a uno, paso a paso, hacia su meta.

Habría que escuchar a Séneca, ese sabio de la Antigua Roma: “La verdadera felicidad consiste en disfrutar del presente, sin depender ansiosamente del futuro, sin entretenernos ni en esperanzas ni en temores, sino descansando satisfechos de lo que tenemos, lo cual es suficiente, pues quien es feliz no desea nada. Las grandes bendiciones de la humanidad están dentro de nosotros y a nuestro alcance. El sabio se contenta con su suerte, sea cual sea, sin desear lo que no tiene”.

Regla Número Quince: Uno no debe permitir nunca que nadie le eche a perder su desfile y de esa manera arroje una sombra de tristeza y derrota en todo el día. Hay que recordar que no se requiere nada de talento, ni abnegación, ni inteligencia, ni carácter, para estar en el equipo de los que encuentran fallas. Nada externo puede tener poder sobre una a menos que uno lo permita.

Regla Número Dieciséis: Hay que buscar la semilla del bien en todas las adversidades. Cuando uno domina ese principio, posee un valioso escudo que lo protegerá bien a través de todos los oscuros valles por donde tenga que pasar.

Regla Número Diecisiete: Uno debe darse cuenta que la verdadera felicidad radica dentro de uno mismo. No hay que desperdiciar tiempo ni esfuerzo en buscar la paz, la alegría y el gozo en el mundo externo.  Hay que comunicarse con los demás. La felicidad no es sino el producto secundario de la manera en que uno trata a sus semejantes.

Deja un comentario

Archivado bajo Otros, Superacion

Mi infancia: Diversion sin gastar dinero

Viendo a mis hijos ahora que dañaron nuevamente los controles del Wii y estaban todos aburridos en casa, yo les dije bueno pueden ir al parque a jugar, de todas maneras me detuve a pensar en mi propia infancia donde cualquier cosa era un jugete, y quise listar los juegos de mi epoca que no involucraba mucho dinero, lo comento porque tambien tuve ATARI que era bien costoso en su momento, pero me quiero enfocar en como me divertia con cosas sencillas

Lista de los juegos de mi infancia:

– Trompo
– Yoyo
– Gallito (Platillos de soda perforada unido por 2 hilos)
– Cometas Hechas por mi mismo (Con birulí y periodico)
– La lleva, conocido tambien como “la tiene”
– La Lata
– El escondio
– Futbol descalzo, si la mayoria estaba descalzo se pedian a los que tenian calzado que se lo quitaran para evitar accidentes y lesiones.
– Paracaidas  con soldados de jugetes  (cartuchos de super o de lavaderia).
– Juegos de Barajas (Guerra, Romy 500, Trio y Par, Trio y Trio, etc)
– Pelea de torito (insectos de arena)
– Peleas de arrieras
– Bajo la lluvia hacer y poner barquitos de Papel en la corriente
– Aviones de Papel
– Batear platillos de soda con palo de escoba
– Atrapar aves con TAPON! una jaula de birulí o madera o hasta una cajeta grande servía
– Jugar frisbee con la tapa del helado
– jack
– la tiendita
– cosinaito (mixto)
– Papa y Mama (mixto)
– rayuela
– Bola de quiñar
– Saltar Soga
– El conjelao
– 1 2 3 Pan con queso

– Hacer equilibrio con la escoba.

Se me escapan varios si me pueden ayudar a ampliar la lista con los juegos de antaño
ni hablar de los la niña como
– Juegos con las palmas, ni me acuerdo de la tonada “Hueso vamos tan tan tan a comer ten ten ten, gelatina, mantequilla, viceroy, malboro” y no me acuerdo mas 😛

Deja un comentario

Archivado bajo Superacion

Enseñándole a mi niño, Aprendo Yo! Hijo sabes a qué vas a la escuela?

Imagen

Llego a casa cansado de trabajar y mi hijo no me viene a saludar algo extraño en el,
cuando le pregunto como le fue en la escuela se pone a llorar y me dice
__Me fue mal Papa.
–Y por qué estas llorando?
__Por qué me vas a pegar!
— Hijo yo no te puedo pegar porque tengas un mal día, lo que no tolero yo son las mentiras! las malcriadeces y grocerias!

En ese momento me doy cuenta que él no esta entendiendo para nada lo que debe hacer en la escuela
ni tampoco sabe cuando le ha ido mal o bien, mi esposa ya me habia dicho que el obtuvo 5 en un ejercicio
que es la nota maxima (1-5) pero que no habia copiado un Plan (nunca quiere copiar) y ella estaba molesta.
Me dije a mi mismo, este es el mejor momento para explicarle.

–Hijo sabes que vas a hacer a la escuela? sabes por qué Papa y mamá te envian a la escuela?
__voy a sacar 5? mmm a estudiar?

Huy pense este chico tiene mucha presión a penas esta en segundo grado (7 años).

— No hijo, ud. va a la escuela a APRENDER y a DIVERTIRSE, estudiar es una cosa y APRENDER es otra.
— Que has aprendido en la escuela en estos años?
__ mm no sé? nada! … (me dice en tono triste)
— Bueno sabes los colores
__ (sonrie) si en español e ingles! … (me dices los colores en ingles)
— Qué mas has aprendido? los numeros?
__ Si tambien me los sé en español e ingles (me dice los numeros en ingles)
— Que mas has aprendido? las formas?
__ Si cuadrado, triangulo, circulo?
— Formas mas complejas?
__ Si ovalo, rectangulo, rombo.
— Que mas has aprendido? haces amistades? te presentas y compartes con los niños de tu salon?
__ Si, yo me sé los nombres de mis amigos del salon.
— Entoces hijo mio has aprendido muchas cosas en la escuela…

Empiezo a escribir en el tablero magnetico de la casa.
Aprender y Divertirse.
— Conoces los juegos Futbol y Beisbol
__ Si pero aun no soy bueno en ninguno
— Ok, crees tu que puedes APRENDER A JUGAR FUTBOL SIN PATEAR LA PELOTA
__ mmm no, no se puede debo patear la pelota para aprender a jugar.
— Crees tu que puedes APRENDER A JUGAR BEISBOL SIN LANZAR LA PELOTA? O BATEARLA?
__ mmm no no se puede…
— Exacto… para Aprender debes debes hacer 3 cosas
— 1.- Prestar Atencion (escuchar, ver, leer)
— 2.- Hacer
— 3.- Practicar
__ hacer?
— si, hacer! Patear la pelota! lanzar la pelota! batear la pelota! escribir!
— si no escribes no aprendes a escribir.
__ mmm ya entedí
— ud va a la escuela a aprender y la maestra califica los ejercicios para ver si aprendiste y es de la siguiente manera
— 5 – Aprendiste todo.
— 4 – Aprendiste casi todo
— 3 – Aprendiste mas o menos
— 2 – No aprendiste casi nada
— 1 – No aprendiste nada de nada
— Cual es la mejor?
__ 5 papá.
— Y cual tuviste tu?
__ 5 papá
— Y Aprendiste?
__ Si papá
— Y como te fue hoy entonces en la escuela?
__ Me fue bien porque saque 5 y aprendí.
— mmmm y sabes porque mama esta molesta?
__ mmm no papá, no lo sé.
— Porque ella sabe mas que tu y sabe que sin ese plan te ira mal en el proximo ejercicio.
— Ya sabes lo que debes hacer?
__ si debo copiar el plan que me hace falta mañana, para que me valla bien de nuevo.

__ Falta el último punto para aprender. PRACTICAR, Sabes qué es practicar?
— no papá no se que es practicar
__ PRACTICAR ES HACER! Pero muchas veces! pateas bastante, bateas bastante, lanzas bastante la pelota y como imaginas escribes bastante

— Bueno hijo te dejo esto copiado en el tablero para que no se te olvide.
__ NO PAPÁ, mejor borralo
— Por qué?
__ Porque si lo dejas se seca la tinta y me manchas el tablero!
— Y tu como sabes eso?
__ mira abajo donde escribes y no borras bien queda manchado… (y se hecha a reir como si fuera algo tan obvio)

Yo tampoco aguante la risa… hay Dios mio por hoy no tuve ni que pegar ni subir la voz, como desearia que siempre que corrigiera a mis niños fuera así sin gritos no golpes.

Mi Lección:
Los niños son super inteligentes! casi genios, pero si no le explicas el porque de las cosas no van a prestar atención.
La única manera es decirles para que es util, si ellos no lo ven util, no les interesa!

Gracias por dejarme compartir

Felix Enrique

Deja un comentario

Archivado bajo Superacion

La Importancia del Ayuno

En el siguiente artículo encontrará mucha información interesante y NECESARIA con respecto al ayuno

Deja un comentario

26 febrero, 2013 · 2:36 PM

La Pavita de Tierra – Leyendas Panameñas – Sergio y Luisita

LA PAVITA DE TIERRA – LUISITA AGUILERA

Hace mucho tiempo atras vivia una muchacha que a pesar de su corta edad tenia el vicio de fumar, era tanta su adicción que tenia preocupados a sus padres. El padre de esta muchacha sin saber que hacer amenazó a su hija con golpearla si volvia a verla fumando, Pavita , que asi le llamaban, se asusto y no volvio a fumar por un tiempo.

Pero era tanta su ancia de tabaco que Paula, que en verdad era su nombre, empezó a recoger en el día todas las pavitas (lo que queda despues de fumar los tabacos, como colillas) y las ocultabas debajo de una piedra cerca del fogón y en las noches se las fumaba sin que su padre se diera cuenta. Paso algun tiempo hasta que su padre la sorprendió y fue tanta su indignación y coraje que sin pensarlo la agarró a garrotazos y la mató. Desde ese instante el espiritu de Paula comenzó a vagar por todos los montes, por todos los campos, por todos los potreros, asustando a los animales y a la gente. en la noche que recuerda sus pavitas, entona un canto, una especie de zumbido molesto y persistente. Entonces no es posible levantar ninguna piedra que se encuentra cerca del fogón. Paula cree que le van a cogerle sus pavitas y mata al imprudente. Y los campesinos que los saben, quedan quietos en sus sitios sin atreverse a encender sus pipa con los tizones del fogón cuando sienten la proximación de la Pavita.

pavita2

LA PAVITA DE TIERRA – SERGIO GONZALEZ RUIZ

—Sabe que toavía se oye, a vece, aunque ya aquí en er pueblo no creen en esaj cosa. Y también se oyen, de tiempo en tiempo, er chivato y er chivito, manque usté no lo crea —respondió mano Juan. Este era un viejo amigo, de La Miel, que había bajado de la montaña para los días santos, y a quien no había visto hacia mucho tiempo. Cuando yo era niño había estado allá en su rancho solitario en la cumbre de una loma que llamaban El Coro, y por las noches, antes de dormir, me «echaba» cuentos de tigres, de brujas, de aparecidos y de espíritus malos.
¿Y cómo es la Pavita de Tierra, mano Juan? seguí interrogando.
¿La ha visto alguno? ¿Qué es lo que hace?
—Vea, joven, yo sé que Ud. no cree ya en estaj cosaj; pero vengo a dicile que no hay que creel ni dejal de creel. —Hizo una pausa. Después prosiguió:
— A la Pavita de Tierra no la ha visto naide viviente; pero sí se oye en ocasione, como le he dicho. En las noche largo que sale como de abajo de la tierra y después otro y otro, cada uno más largo que el anteriol… Mire, vea cómo se me espeluca el cuerpo, namá de acordarme de cómo jace. Imagínese usté un sirbido largo y agudo en medio del silencio de una noche escura, que no se ven ni las mano, y que parece que viene de las entrañas mismas de la tierra… Da mieo, le digo.
—Bueno, mano Juan, pero ¿por qué no la ha visto nadie? Yo he oído decir que en otros tiempos bastaba levantar una de las tres piedras del fogón, cuando se oía la pavita, para verla. ¿No es así?
—Asina era, señol, pero yo jallo que usted está equivocao en una cosa y es que no era cualquiera er que se atrevía a levantá la piedra der fogón pa vejla. Eran raroj y contaoj loj que se atrevían a jacé la prueba, porque un señol de Bajo Corral que la vido, se murió diunavé y otro de Colón, que dicen que también la vido, se vorvió loco y se quedó chiflando ni la Pavita de Tierra hasta er día que se murió. ¿La Pavita de Tierra? ¡Jum! Ese es un espíritu malo, le digo; y anuncea la muerte también cuando hay enfermo grave. Eso sí lo tengo yo bien visto y probao, que cuando hay un cristiano enfermo y se oye la pavita de tierra, es seguro que se pone más malo y más malo, hasta que se muere. No lo sarva naide.
Yo, aunque respetuoso siempre de las creencias de los demás, no pude reprimir una sonrisa burlona al oír estas cosas. El viejo se picó y enseguida reaccionó como suelen hacerlo los viejos campesinos de mi tierra, con agilidad mental y con energía.
—Bueno —dijo mano Juan— yo sé que en er pueblo ya no salen ni la pavita, ni er chivato, ni er berrión, ni la tepesa, pero es que en er pueblo, según me han dicho, la gente se ha vuerto er mismo demonio y con los demonios no hay espíritu malo que varga. Y se rió a carcajadas, mano Juan, cuando vió que yo aceptaba que él tenía razón y de buena gana me reía también de su ocurrencia.

pavita1

Deja un comentario

Archivado bajo Leyendas Panameñas

Decimas Panameñas que llegan al corazón! El bracito 1 y 2

Décima Panameña
Orígenes musicales Ritmos españoles traídos por los conquistadores al Istmo de Panamá y ritmos autóctonos creados por los campesinos panameños.
Orígenes culturales La décima poética española que fue adaptada a la música con la creación de torrentes propios del istmo de Panamá
Instrumentos comunes Rabelguitarra y mejorana

La décima panameña es un género poético-musical autóctono de Panamá. Esta manifestación poética es acogida por el género musical denominado “mejorana” con sus respectivos torrentes, de la cuál los poetas se valen para acompañar melódicamente sus versos, los cuales se canta principalmente en las “cantaderas”, eventos que se llevan a cabo en los “jardines” o “jorones”.

Es la forma en que el hombre campesino expresa sus cuitas o su saber en forma de poesía, generalmente cantada, es un estilo poético muy popular en América Latina desde el siglo XVI.

En Panamá, la décima generalmente está compuesta de diez versos, cada uno con ocho sílabas, con rima en la siguiente forma: A-B-B-A-A-C-C-D-D-C. Una de las maneras en que se escribe la décima en Panamá es empezando con cuatro versos con rima X-Y-Y-X. A esto le siguen cuatro grupos de diez versos cada uno. El último verso de cada uno de estos grupos de diez es uno de los versos del primer grupo de cuatro.

Les dejo estos dos grandes ejemplos de decimas.


Como me llegan al corazón, nada como la música donde uno!

1 comentario

Archivado bajo Musica Panameña

La Tepesa – Leyendas Panameñas – Luisita y Sergio

La Tepesa – LUISITA AGUILERA P.

Una joven india de singular belleza fue seducida por las falsas promesas de matrimonio, de un españolito buen mozo y tenorio consumado. De estas relaciones ilícitas nació un niño.
Como la gente, que todo lo sabe y todo lo ve, comenzara a dudar de la indiecita, ésta concibió el horrible proyecto de enterrar vivo a su hijo.
—No, de ese modo no —le dijo una vieja bruja—, yo te diré cómo has de deshacerte del pequeño.
Guiada por la bruja, la moza colocó al chiquitín en una batea y lo arrojó a la corriente de un riachuelo que corría por entre espantosos despeñaderos.
Pero el niño no murió. Vive para remordimiento eterno de sus madre y así pague su delito. Vive, para que el recuerdo de su llanto, siempre escuchado a orillas de los ríos, lleve a todos los corazones el recuerdo de aquella mujer.
En la soledad vinieron los remordimientos a atormentar a la muchacha y desesperada se juró a sí misma buscar a su hijo hasta encontrarlo.
Se presentó al sitio donde había arrojado al chiquitín y allí, como en el corazón del río le pareció oír el llanto del pequeño.
Loca de angustia y de dolor corrió más allá, pero nada. El eco había volado para repetirse aún más lejos.

Así comenzó su peregrinación infructuosa, llena el alma de desesperación y cuajado de lágrimas el rostro. En su interminable rodar por las selvas, cambió sus vestiduras por un manto delicado tejido con sus propios cabellos; y de su llanto inagotable,
sus lágrimas cristalizadas por la pena, engarzadas en los párpados alargaron sus pestañas hasta los pies. De sus suspiros y contracciones del alma sólo ha quedado un gemido muy especial:
¡pum… pum…!
En el momento preciso de su fuga, la india fue sorprendida por un vecino anciano, y éste irritado la maldijo añadiendo:
— Te pesa y te pesará.
Desde entonces su conciencia le repite sin cesar, te pesa, te pesa, para enrostrarle lo horrible de su falta. Y ha sido tal su obsesión, que ha huido de los hombres, porque siente que cada uno le dirá el te pesa martirizador. Y ha buscado refugio en las
selvas, pero inútilmente; el viento que silba, la fuente que corre, el pájaro que canta en la rama, las hojas que se agitan, la naturaleza toda le dice en sus mil bocas el te pesa lacerante y humillador, pues jamás, ni siquiera un instante vuelve a convertirse en lo que fue. Una linda y joven mujer.

La Tepesa – SERGIO GONZÁLEZ RUIZ

Estábamos cenando, ya tarde de la noche, después de un viaje en automóvil desde la capital. Sentados todos a la mesa, conversábamos con la familia X, sobre cosas diversas.
Estaban allí también acompañándonos dos viejos amigos, Eduardo y Juan Manuel.
Había ya terminado la cena pero seguíamos charlando. De pronto, en un momento de silencio de los que suelen presentarse en todas las conversaciones, dijo Don Pedro, el dueño de la casa.
—¿No sabe, compadre, que ha vuelto a salir aquí La Tepesa?
En estas noches la oyeron en el patio de Don Higinio o el del Dr. Franco; y Chiche Mora le hizo un disparo. Después la oyeron que se fue, quejándose y pujando, quebrada abajo.
—¿La Tepesa en estos tiempos? —dije yo riéndome de la ocurrencia del compadre y creyendo, desde luego, que estaba bromeando.
Pero dijo, al punto, Ño Juan Manuel:
—No se ría, capitán, que es verdá lo que le ha dicho Don Pedro.
— Yo no creo esas cosas — respondí.
—Pues yo oí la Tepesa una vej —insistió el viejo Juan Manuel—.
Mejor dicho doj vece. Le he oído los pujíos y también la he oído llorando ni muchacho chiquito. Cuando yo tenía trece añoj; me llevaron a Tonosí a vender en una tienda de mi tío. Yo dormía en el rancho grande aonde estaban el alambique, el trapiche y la cocina, un rancho grande de treinta varaj, cercao con palma de escoba. Yo dormía en una jamaca y estaba cara pal cañal, como a las once da la noche, cuando oí un pujío y después otro y otro; y enseguida un sollozo como de muchacho chiquito: “pum, pum, pum, ñoé, ñoé”. Los perros latían y corrían de un lao pal otro adentro del rancho, pero ninguno salió. A mí me dió mucho miedo y me arropé de pie a cabeza. Al día siguiente todo el mundo hablaba de La Tepesa: que había estao por ahí, pujando y llorando.
“Después, ya hombrecito, estaba yo una noche en el rancho aonde dormíamos yo y un cubano que llamábamos Cuba y que había ido a hacer un horno de quemar cal en las caleras de Ño Tomasito. Salí yo a orinal. La noche taba clarita como el día. En
eso pujó La Tepesa, verbi gracia, como allá a la esquina de Santiago el tuerto, en un palo de espavé grande que había al pie del rancho.
“—Caballero, ¿que é eso? —dijo Cuba, temblando del susto.
“—Es la Tepesa —le dije yo.
“—¿Y eso qué é ?
“Entonces le expliqué yo que la Tepesa es un espíritu, el ánima de una mujer que mató a su hijo recién nacido y que Dios la castigó poniéndole la penitencia de andar por el mundo gimiendo y llorando, buscando en vano el hijo perdido. “Te pesa y te
pesará, hasta el día del Juicio”, le dijo una voz del cielo y por eso la llaman Tepesa. Pasó un rato. Cuba estaba muerto de miedo, arropao de pie a cabeza y yo, aunque un poco temeroso, salí, aprovechando que la Tepesa se había callao, porque tenía una mujercita por ahí cerca y quería dormí con ella esa noche.
“Ya iba yo llegando al rancho de Rosita, que así se llamaba ella. En la contracerca del rancho había un palo de guayabo.
Yo me agarré del palo pa meterme adentro, cuando me sollozó la Tepesa arriba del palo. Del susto di un brinco y quedé adentro.
Casi rompo la puerta del rancho con la cabeza y no vi ni la escalera de guarumo pa treparme al catre; me agarré de la cadena, del rancho, me solivié y quedé en el catre con Rosita, temblando y apretao con ella. Una tía de Rosita que taba también durmiendo ahí, me dijo: “¡Cómo se ha visto con la Tepesa, blanco! Taba arriba
der guayabo”.
Hubo un momento de silencio, silencio profundo de alta noche interiorana. El pueblo ya dormía. Atrás se extendía el patio espacioso, lleno de frondosos árboles y de la oscuridad de la noche. Parece mentira, pero a pesar de la educación y de la
certeza de lo fantástico y absurdo de estas creencias, en ese medio, en las noches calladas y oscuras del campo, al oír relatar esos cuentos que lo hicieron a uno temblar en la niñez, no puede uno sustraerse a un ligero estremecimiento de recelo y a un algo inexplicable como un brote momentáneo de credulidad.
—Y una vez —terció Eduardo, que había escuchado en silencio—, el tata de Nieves Vásquez tenía una molienda en el río Perales. Estaban ya todos acostados una noche pero no se habían dormido, cuando oyeron la Tepesa. Uno de los piones que era
muy chusco le gritó: “María del Rosario, vení a rezal por el bien que perdiste”. Dicen que se puso tan brava que eso no tenía aguantadero y se venía hasta el mismo real aonde estaba la gente, sollozando y pujando. Los perroj gemían, con el rabo entre las piernaj, y se metían debajo de las jamacas y los catres de los piones, hasta que tuvo el señor Claudio que rezal la magnífica…
Entonces la oyeron dir río abajo.
—Y una señora que llamaban la Fufa la vió aquí mismo en el pueblo, en la isla —añadió Don Pedro, que era quien había iniciado la conversación sobre este tema—. Dice que la vió una madrugadita, antes de llegar a la quebrada; que es chiquita como
del tamaño de una muchachita de cinco años y muy moñona, que le arrastraba el pelo; y que tiene la cara como un colador. Ahí quedaron las huellas, a la orilla de la quebrada. Fufa llamó gente para que fueran a verlas. Camina con los talones para adelante. La Fufa dicen que es la única persona que la ha visto; pero se enfermó
del tiro y cogió cama por tres días.
“Pero la Tepesa casi nunca camina. Ella andaba siempre por los aires y se le oye siempre en algún árbol, de preferencia a la orilla de las quebradas y los ríos porque dicen que ella mató al hijo echándolo al río donde la criatura se ahogó. Nadie sabe
exactamente cuándo pasó esto. Unos dicen que fue en tiempo de los indios, antes de que vinieran los españoles. Otros dicen que fue una india que tuvo un hijo con un español y que para ocultar su vergüenza, ante los de su raza, hizo ese enorme sacrificio. Pero la verdad es que la Tepesa sí existe y todavía sale, aunque ya en los pueblos haya luz eléctrica y automóviles. Ya verá, pues, que en estos días volvió a salir y hubo una alarma grandísima en el pueblo”.
Todos los presentes asintieron. Era verdad que hacía poco tiempo se habían oído unos gemidos y sollozos una noche, todavía temprano, en un patio en lugar céntrico de la población y que la gente los habían identificado con los de la tradicional
Tepesa. Era verdad que los gemidos y el llanto parecían venir de lo alto de un frondoso árbol de mamón y que alguien había hecho un disparo al bulto; y que después, en otra sección del pueblo, cerca de la quebrada que lo rodea, se oyó de nuevo la Tepesa y luego más lejos y más lejos, hasta perderse en la distancia.
Yo me quedé sonriendo, entre crédulo y burlón, pero guardé silencio. Hablamos de otras cosas y, como era ya tarde, pronto nos despedimos para entregarnos al sueño.

2 comentarios

Archivado bajo Leyendas Panameñas

La Tulivieja – Leyendas Panameñas – LUISITA AGUILERA P.

En los tiempos en que el mundo estaba poblado de espíritus que vivían con las gentes dejándose ver de ellas, uno encarnó en una muchacha hermosísima orgullo de su pueblo.
Amaba la moza a un joven de su mismo lugar, y fruto de estos amores fue un niño a quien su madre ahogó para ocultar su falta.
Dios castigó en el acto ese pecado tan grande, convirtiendo a la madre desnaturalizada en tulivieja, un monstruo horrendo que tiene por cara un colador de cuyos huecos salen pelos cerdosos y larguísimos. En lugar de manos tiene garras, el cuerpo de gato y patas de caballo.
Condenada a buscar a su hijo hasta la consumación de los siglos, recorre sin cansarse jamás las orillas de los ríos, llamando sin cesar a su niño con un grito agudo parecido al de las aves y sin que nadie le conteste jamás.
A veces recobra su primitiva forma. En la noche en que la luna brilla en el centro de los cielos, se baña en los ríos bella como un sol, pero al más ligero ruido conviértese nuevamente en el ser monstruoso que es, para continuar por el mundo su eterna peregrinación.

tulivieja

2 comentarios

Archivado bajo Leyendas Panameñas